11
12.2.05

Su nuca descansa en mi mano, mi pierna reposa entre la suya. Sus ojos profundos, místicos, videntes, me atraviesan. Ella sabe. Su mentón se acerca a mi boca y lo muerdo suave, mi lengua viaja a su labio, voy amor, voy...

Me llama este ardor en el cuerpo, ese frío en la piel cuando me llama inconsciente y yo, sin pedir nada, solo recibo lo que ella quiere darme... yo le doy todo lo que hay en mi. El deseo, el amor, la ternura, la pasión, la rabia, el amor, el amor... el alma.

Memorizo lentamente su piel conocida, sus sabores y olores de hembra. Su cuerpo viaja en mi mano, su pelo juega en mi cara. Esa voz de diosa rebota en mi cabeza, su respiración se acompasa a la mía, el cuello que me tienta, sutil, gracioso, continua sus hombros firmes que me enloquecen y recorro el manto moreno que lleva por piel, ese manto de arena caliente y desembocadura de deseos ahogados. Manos que se enredan en mi pelo y su humanidad cuelga de mi cuello, el cuerpo al descubierto en la penumbra hace temblar impaciente, mientras su voz, su piel, su cuerpo, me pide, me ruega escondida en mi hombro que la haga mía.

Sólo eso me basta...


Posteado por Victoria a las 3:06 AM
|

 
 
Diseño web
Mejor con 1024x768