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30.5.05
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Hace tiempo que no escribo. He tenido varias cosas que hacer y he hecho tantas cosas que seria aburridísimo para ustedes leerlo, así que les contaré poco. A finales de febrero me fui dos semanas con mi amiga Teresa, su pinche (Isabel) y una amiga de su pinche (Maria José) a la playa. La verdad es que no sé para que nos invitaron, si la gracia de ser pinche es ir a la playa solas, pero en fin, ellas decidieron. Cuando se ponían románticas con Maria José nos largábamos y hacíamos cualquier cosa... incluso nos volvimos un poco adictas a los juegos de baile, ella se volvió bastante buena como al tercer día, yo... pf, ni pregunten. Ella me calló muy bien. Muy simpática la cabra. Lo único que no me gusto de ella, era que... no era asumida, esto en otras circunstancias habría sido terrible por que me dan tanta lata las lesbianas que van a fiestas, se van a vivir con una mina, pero que son “puertas adentro”… me carga. Pero en fin. Cada una con su propia historia. No hablamos mucho del tema y nos resulto bastante la amistad por dos semanas.
Volví a santiago y me dio la wea. Quería (y quiero) llamarla, escucharla, invitarla a mi casa, cocinarle un pie de limón o una sopita de espárragos si esta lloviendo, salir a pisar las hojitas secas, asustar a las palomas, verla dormir, hablar con ella mientras duerme, regalonearla, ver sus ojitos chicos sonreír... en fin, que deje a su mina y se quede conmigo para siempre.
Por ahora lo estoy haciendo bien, Teresa viene a verme seguido y hacemos tonteras, muchas tonteras para que no piense en ella, resulta, aunque solo cuando estoy acompañada y no me gusta estar acompañada todo el día todos los días.
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Posteado
por Victoria a las 1:09 PM
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